lecciones de un mal alumno

Este mal alumno cumple hoy 48 años. Lector y escritor, ha pensado mucho sobre eso de leer, sobre el deseo de ficción que nos hace humanos, sobre la pérdida de ese deseo y sobre el papel de la 'escuela' en esos procesos de pérdida. En Como una novela, ensayo de 1992, escribió sobre todo esto. Es una lectura imprescindibles para familias y docentes. En el final del libro recogió los famosos derechos de todo lector:






«Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica… Prohibirse por completo “hablar de”.

     Lectura regalo.

     Leer y esperar.

    Una curiosidad no se fuerza, se despierta.

                     (…)

     De momento, leo unas novelas a un auditorio que cree que no le gusta leer. No podré enseñar nada serio mientras que no haya disipado esta ilusión, realizado mi trabajo de celestina.

     En cuanto estos adolescentes se hayan reconciliado con los libros, recorrerán gustosamente el camino que va de la novela a su autor, y del autor a su época, y de la historia leída a sus múltiples sentidos.
El secreto consiste en estar preparado

     Esperar a pie la avalancha de las preguntas.

           (…)

     Pero no basta con leer en voz alta, también hay que contar, ofrecer nuestros tesoros, soltarlos sobre la ignorante playa. ¡Oíd, oíd, y ved lo bonita que es una historia!

     No hay mejor manera para abrir el apetito del lector que darle a oler una orgía de lectura.» 

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