El arte de perder

 


Esta autora de la que aún no hay ningún libro físico exceptuando, un ejemplar fotocopiado en la librería -primeros auxilios de la cafetería y un único poema impreso en diversos rincones del centro.



¿Por qué leer a Elisabeth Bishop?


     Porque es un poco la QUIJOTE de la Poesía norteamericana  y los quijotes son siempre necesarios. Elisabeth a la edad de 40 años decidió dar un rumbo radical a su vida  a pesar de la edad y todos sus fracasos y enfermedades y 6 años después lograría no solo ganar el premio Pulitzer de poesía, también lograría encontrar su lugar en el mundo.

Su poema más famosos es sin duda EL ARTE DE PERDER 


UN ARTE
El  arte de perder no es difícil adquirirlo.
Tantas cosas parecen empeñadas
en perderse, que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta el tumulto
de llaves de puertas perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.

Practica entonces perder más aún, y más rápido:
lugares, nombres, y el sitio al que se suponía
que viajarías. Nada de esto será un desastre.

Perdí el reloj de mi madre, y -¡mira!- la última, o
penúltima de tres casas que amaba se fue.
El arte de perder no es difícil adquirirlo.

Perdí dos ciudades, ambas adorables. Y, más ampliamente,
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.

-Hasta al perderte a ti (la voz bromista, un gesto
de amor) no habré mentido. Es evidente que
el arte de perder no es demasiado difícil de adquirir
aunque parezca por momentos (¡Escríbelo!) un desastre.





ONE ART
The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.
—Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

¿Te animas a buscar este poema en el Instituto?



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